
Beber agua siempre ha sido muy saludable y vital para nuestro organismo, ya que nuestras células se mantienen hidratadas, lo que permite el buen funcionamiento de nuestros órganos, sin contar que elimina toxinas y evita enfermedades. Lamentablemente, el agua puede ser nuestra peor enemiga si la consumimos en exceso, lo que se denomina “Potomanía”.
La “Potomanía” es una enfermedad adictiva, en donde la persona bebe agua en cantidades exageradas de una forma compulsiva, aun sin tener sed, ya que este acto le genera placer y bienestar.
Esta patología también se puede considerar como un trastorno psiconutricional, en donde el enfermo puede llegar a beber hasta 7 litros de agua al día, provocándose una hiperhidratación (intoxicación por agua), la cual lleva a tener hiponatremia y trastornos cerebrales, llegando en casos extremos hasta la muerte.
Para peor, esta adicción al agua ha ido aumentando en la sociedad, gracias al mito “si bebo más agua soy más saludable” o “si bebo más agua voy a bajar de peso”, lo que es una falacia absoluta.
El agua es beneficiosa siempre y cuando la consumamos dentro de los 2 litros diarios de líquidos que debemos ingerir a diario y si consumimos más de 4 o 5 litros del líquido vital, estamos provocando alteraciones salinas que perjudican nuestro sistema nervioso, el cual funciona a base de electrolitos de Sodio y potasio, y a órganos como el riñon y el corazón que funcionan de igual forma. Hay que recordar, entonces, una vieja frase que dice “todas las cosas son buenas, pero en su justa medida”, sin excluir el consumo de agua.
(Via blognutricion)

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