
Es muy interesante lo fuerte que es el vínculo madre-hijo en la etapa del embarazo, en donde vemos que todas las cosas que afectan a la madre le afectan al hijo y viceversa. Es tanta la unión que existe en tan maravillosa etapa que especialistas aseguran que cambios en la dieta de la embarazada se encontrarían muy relacionados con las preferencias alimentarias de los niños.
Las madres por lo general se preocupan mucho cuando sus hijos prefieren comida chatarra en vez de comida saludable y cacera ya que esta no aporta en el crecimiento del pequeño, pudiéndose explicar esta situación a que los bebes en el medio intrauterino son capaces de registrar sabores y olores de los alimentos que consume la madre en esta etapa, lo que significaría por ejemplo que una madre amante de las papas fritas podría tener un hijo amante de las papas fritas porque el niño tendría un registro organoléptico de este alimento.
Ahora poniéndonos en el caso saludable de que una madre consumiera frutas y verduras de forma regular, lo que se podría esperar es que su hijo registrara el sabor y olor de estos alimentos logrando así tener una preferencia por estos, lo que es muy bueno porque evita que el niño prefiera alimentos altos en grasa que a la larga le causan enfermedades crónicas no trasmisibles como sobre peso y obesidad.
También los niños captan en sus primeros meses de vida en la lactancia materna los alimentos que la madre consume y por ende sus sabores, por lo que la alimentación de la madre es fundamental tanto en el embarazo como en época post parto. Si pensabas que los niños captan solo la alimentación en un ambiente intrauterino y post parto creo que lo que viene a continuación te dejara asombrado ya que también la actividad física es receptada por nuestros pequeños siendo lo que ellos imitarán cuando crezcan, por lo que el concepto de binomio madre-hijo es muy importante para el desarrollo de nuestros niños en todos los aspectos.
(Via blognutricion)

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