
Siempre hemos destacado lo importante que es la alimentación en el embarazo y ahora un nuevo estudio nos habla respecto a como las grasas podrían afectar a nuestros futuros pequeños en su primera infancia.
Si pensamos que comer grasas de forma excesiva es dañino para nuestra salud, imagínense lo que esto puede provocar en un niño en estado de gestación y esto es lo que revela un nuevo estudio que asegura que una dieta rica en grasas durante el embarazo produce cambios en el cerebro del feto que son los responsables que el niño coma más de lo normal después del 6º mes postnatal, lo que se refleja en un incremento del riesgo de obesidad en sus primeros años de vida.
Este descubrimiento puede servir a modo de explicación del porque el aumento de la prevalencia de obesidad infantil en estos últimos 30 años y si nos ponemos a pensar concuerda justo con la masificación de las cadenas de comida rápida a nivel mundial y el aumento del consumo de grasas en la dieta.
A parte de los datos epidemiológicos, los científicos han hecho una investigación que revela que una dieta rica en grasas a corto plazo afecta al útero de tal manera que se empiezan a formar neuronas permanentes en el cerebro del feto las cuales incrementan el apetito de los niños. También se observó que las elevadas concentraciones plasmáticas de grasas circulantes en la sangre de la madre gestante llevan a un exceso en la alimentación y a una mayor ganancia de peso en los hijos después de la lactancia materna, lo que es muy grave.
Siempre es bueno hacer hincapié en el aspecto alimentario de las embarazadas ya que todo lo que se come, vive o siente trae beneficios o repercusiones al niño en gestación. Quiero recalcar que lo único que se necesita agregar a la dieta para suplir las calorías del embarazo es un yogurt y una fruta de más, a si que empecemos a tener conciencia y a cuidar a esa vida que se está formando por medio de la alimentación
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(Via blognutricion)

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