
La creencia popular y muchos estudios científicos nos dicen que la obesidad es causada por un desequilibrio entre lo que comemos y lo que gastamos más la desaceleración de los mecanismos metabólicos de nuestro organismo. Ahora un estudio nuevo trata de derribar todo lo que creíamos asegurándonos que la obesidad es un problema mental.
De verdad la idea suena un poco extraña comparada a las creencias actuales, pero el fundamento de los dos estudios publicados en la revista “Nature Genetics” deja mucho en que pensar y analizar. Últimamente varios estudios de nutrigenética han sacado a relucir que algunos genes estarían involucrados con los problemas de peso, pero estos dos estudios indican que existen al menos 6 variantes genéticas que tienen actividad en el cerebro y que se asocian al incremento del IMC, sugiriendo que algunas de estas variantes no tendrían nada que ver con procesos metabólicos como el almacenamiento de energía. La autora de uno de estos estudios, la doctora Cristen Willer, relata que “Este hallazgo sugiere que la gente simplemente puede estar ”programada” para comer en exceso”
Cada una de las variantes identificadas tienen algún impacto en la obesidad, mostrándose todas las variantes expresadas en persona con 1,5 a 2 kilos demás. A pesar que ya están ubicados algunos de estos factores genéticos, los científicos señalan que podrían existir miles que faltan por descubrir, haciendo a estas 6 descubiertas vitales para conducir nuevos estudios genéticos relacionados con obesidad.
Teniendo en cuenta la existencia de estos factores genéticos, déjenme contarles que el mecanismo por el cual una persona podría ser obesa se basa en a la mutación de genes activos del hipotálamo, zona en donde se ubican los receptores de sed y saciedad. Entonces, al haber una mutación genética en este sector del cerebro se produciría un aumento de peso. Los científicos de uno de los estudios han descubierto que las personas que tienen estas mutaciones son severamente obesas, lo que se le puede agregar los resultados del otro estudio que señalan que estas mutaciones parecen también tener un impacto en la obesidad común.
Igual hay que tomar en cuenta que los genes siempre han existido y que hay un factor ambiental que activa esta propensión al aumento de peso en este último siglo.
(Via Terra)

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