
Los malos hábitos alimentarios y la obesidad son sin duda las principales causas de enfermedad del siglo XXI, considerándose últimamente que comer mal sería más perjudicial que fumar.
Como hemos apreciado en el último tiempo, el boom de la comida chatarra y el sedentarismo ha generado consecuencias desastrosas en la calidad de vida de las personas, presentándose malnutrición por exceso en la mayoría de la población mundial, la cual afecta a la gran mayoría de los sistemas del organismo tales como el sistema cardiovascular, sistema óseo y sistema digestivo.
Es tal la preocupación por lo que acontece en cuanto a salud pública, que la OMS ha previsto que lamentablemente, si las tendencias por el consumo de alimentos procesados y altos en grasa siguen así, los nacidos después del 2000 podrían tener menor esperanza y calidad de vida que quienes nacieron antes, hecho que es muy preocupnate.
Ahora ¿Por qué es tan difícil luchar contra el Sedentarismo y la Obesidad? Creo que la mejor respuesta es porque los efectos que esto trae están un poco difusos en los medios en comparación con el caso del tabaquismo, del cual sabemos el porqué debemos dejarlo de lado, y además faltan advertencias en aquellos alimentos dañinos las cuales refieran a sus consumidores las consecuencias que estos traen.
La semana pasada, Manuel Serrano-Ríos, catedrático de Medicina Interna de la Universidad Complutense y miembro de la Real Academia de Medicina de España, señaló que “globalmente, una mala nutrición es un factor de riesgo más grave que el tabaco, ya que su impacto es mayor sobre muchos sistemas” en un debate que trató sobre la importancia de invertir la mala tendencia en la alimentación durante un curso sobre nutrición y salud pública en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.
Durante ésta reunión, en donde se sostuvo un dialogo respecto al por qué la mala alimentación sería tan fatal para las personas, salieron unos fundamentos que nos señalan que los problemas de peso serían causantes de nuevas alergias e intolerancias que van en aumento gracias a que la malnutrición afecta al sistema inmune, que la comida procesada sería un gran factor que ayudaría a que estas nuevas patologías se desarrollaran, que el problema de malos hábitos alimentarios trae consigo pequeñas enfermedades que a la larga empeoran la calidad de vida de las personas y que simplemente es más difícil controlar la malnutrición por exceso ya que no se habla de las consecuencias concretas que esto trae.
Finalmente, los científicos reunidos concluyeron que es urgente tratar de volver a la alimentación mediterránea, la cual es muy variada en alimentos como frutas, verduras y pescados; siendo de gran relevancia el alimentarse bien evitando alimentos procesados en abundancia y el exponer de manera clara los efectos perjudiciales de los alimentos dañinos para que se tome conciencia respecto al tema y lograr cambios reales en los hábitos de alimentación y estilos de vida.
Creo que los gobiernos de todos los países deberían, en conjunto con las empresas privadas, ONG y sistemas de salud, tratar este tema más a fondo y realizar políticas y programas en salud pública que expongan con más claridad los problemas que trae la malnutrición por exceso. Si bien últimamente se han hecho esfuerzos con campañas como “5 al día” o “la Estrategia global contra la Obesidad” (EGO), estos no han sido suficientes ya que falta información de peso y leyes que obliguen a los empresarios a poner advertencias sobre el peligro para la salud de alguno de sus alimentos, como por ejemplo advertencias sobre el consumo de comida chatarra.
(Via elpais)

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