Hay gente que ya sea por motivos médicos o estéticos tiene suficientes problemas en su nariz como para considerar una cirugía mayor como lo es la Rinoplastía, sin embargo existe bastante desinformación y mitos erroneos sobre este procedimiento del cual hablaremos hoy.
La rinoplastía es una cirugía plástico que implica 24 horas de hospitalización y anestesia general (o anestesia local y sedación en casos muy específicos) para su procedimiento. Es una operación que se lleva a cabo a través de incisiones internas, por lo que no queda ninguna cicatriz externa visible, siendo modificada la parte interna de la nariz, tanto hueso como cartílago hasta lograr la proporción o “forma” deseada.
Hay dos modalidades de operación, ninguna dejando una cicatriz visible. La más usada en la actualidad es la rinoplastia “abierta”, que precisa una pequeña incisión en la parte de la nariz que se halla entre los dos orificios nasales, y que nisiquiera deja una pequeña marca, pero suele usarse para casos más complejos.
Eso si, no es simplemente llegar y pedir la nariz de Angelina Jolie, ya que el Doctor está en todo su derecho (y en algúnas partes obligado) a rechazar peticiones así, mostrando alternativas que vayan acorde con las facciones del paciente en forma realista, mediante análisis tridimensionales. El objetivo es conseguir una nariz más adecuada a la estructura del rostro, sin alterar la expresión y personalidad del paciente, cuidando la relación de la nariz con el mentón.
Tras la cirugía estética de nariz, el paciente debe llevar un taponamiento entre uno y tres días, y deberá respirar por la boca debido a la hinchzón que tendrá la nariz, la cual desaparecerá en pocas semana, pero con el resultado definitivo de la rinoplastia sólo visible al año de la intervención.
Ahora ya saben un poco más sobre este procedimiento, bastante seguro mientras sigan los consejos de su médico.

Conozcamos a la Helicobacter Pylori y algunos datos para controlarla (Parte II)










Deja tu comentario: